Alimentación y enfermedades de la piel

A lo largo de la historia se ha postulado acerca de la posible relación entre salud y alimentación. Ya en la Antigua Grecia, Hipócrates mantenía “Que el alimento sea tu mejor medicina, y tu mejor medicina sea tu alimento” o “Somos lo que comemos”.

 La piel es el mayor órgano del cuerpo, cubriendo entre 1,5 y 2 m2, y constituye casi 1/6 del peso corporal.

 En el año 2010, Kaimal et al clasifica los desórdenes cutáneos según la evidencia que existe en su relación con la dieta, y entre ellas destacamos dos tipos:

  1. Alteraciones cutáneas estrechamente relacionadas con la dieta: dermatitis herpetiforme.
  2. Alteraciones cutáneas con probable relación con la dieta: Dermatitis atópica, acné vulgaris, psoriasis, pénfigo, urticaria y dermatitis de contacto.

A continuación detallaremos solo aquellas que tienen evidencia científica consistente:

Dermatitis herpetiforme (D.H)

Se caracteriza por una erupción intensamente pruriginosa (con mucha comezón) localizada preferentemente en codos, rodillas, nalgas, antebrazos, cuero cabelludo y ocasionalmente en cara y palmas. Se ha visto su directa relación con una dieta libre de gluten, ya que al igual que en la enfermedad celíaca (de la cual está frecuentemente ligada), los síntomas ceden y los pacientes no tienen necesidad de medicarse.

Dermatitis atópica (D.A)

Es la enfermedad inflamatoria de la piel más común en niños de países desarrollados, en la cual intervienen factores genéticos y ambientales, con alta relación a rinitis y asma.

Hasta el momento su relación con la dieta es muy controvertida, y solo se ha visto mejorías en un estudio publicado en noviembre de 2012, donde se aplicó una dieta “hipoalergénica” durante 3 semanas a 114 personas, la cual excluía el gluten, papas, arroz, carne de ternera, cerdo, pollo y algunas frutas y verduras.

Acné vulgaris

Es de las patologías cutáneas más comunes  en jóvenes entre 15 y 24 años. En el 2006, un estudio examinó a 6094 niñas entre 9 y 15 años y encontró una asociación entre el consumo de leche y una alta prevalencia de acné, con resultados similares al revisar el consumo diario de leche entre varones adolescentes. Las niñas tenían un 20% más de probabilidad de padecer acné severo al consumir 2 o más porciones de leche al día, en comparación con quienes tomaban 1 o menos porciones por semana.

Lo anterior se debe al alto contenido de carbohidratos  que se encuentran en ella y otros alimentos, aumentando la insulina en sangre, la disponibilidad de andrógenos, la producción de sebo y la hiperqueratosis que en conjunto empeoran el acné.

Psoriasis

Enfermedad crónica de la piel caracterizada por placas blanquecinas. Presenta mejorías al mantener dietas restrictivas en calorías, sobre todo en paciente que tienden al sobrepeso y obesidad. La causa de esto sería que ambas patologías se relacionan con un estado de inflamación que conlleva al síndrome metabólico. La obesidad y psoriasis se relacionan no solo en la incidencia y severidad, sino que también en la respuesta al tratamiento.

De la misma forma, el consumo de pescados y suplementos de Omega 3 disminuirían la inflamación en psoriasis.

Fuente: Nutr. Clín. Diet. Hosp. 2013; 33(2): 56-65
H.R.Ferdowsian. S. Levin. Does diet really affect acne?

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