Alzheimer y Parkinson: cuidando su alimentación

Muchos personas que sufren de  Alzheimer y Parkinson tienen problemas para  comer. Una persona puede perder apetito o la habilidad para evaluar si la comida esta muy caliente o muy fría, también la de utilizar los utensilios. Además, podría olvidar que apenas ha comido y pida que le sirvan otra vez, como también puede que se niegue a comer.

La alimentación debe tenerse  muy en cuenta en cuanto a los cuidados, ya que cuando avanza la enfermedad los pacientes tienden a descuidar sus aspectos personales y abandonan la mayoría de sus hábitos, entre ellos, la alimentación. Específicamente, en el caso de Alzheimer, una persona que padezca de esta enfermedad, generalmente descuidan tanto su alimentación que puede deteriorar significativamente su estado de salud por la falta de nutrientes. Una alimentación saludable y adecuada para el paciente ayuda a mantener el organismo en mejores condiciones, a mejorar mucho de los síntomas y puede retrasar la evolución de la enfermedad.

En estos pacientes es importante cuidar cuatro aspectos de la alimentación: cantidad, calidad, lugar y manera de alimentarse.

1. Antes de comer:

Uno de los primeros aspectos a considerar, especialmente cuando son adultos mayores, y antes de alimentarlos, es ver la condición física en la que se encuentra:

• Existencia de  llagas en la boca.

•  Dentadura (falta de piezas o sensibilidad)

• Enfermedad de las encías.

• Boca seca.

2. A la hora de comer:

  •  Si el paciente se encuentra agitado o distraído, probablemente no se sentará por mucho tiempo a comer una comida.  Para evitar esto, trata siempre de establecer un ambiente silencioso, tranquilo y sereno a las horas de comer, limitando el ruido y otras distracciones.
  • La presentación de la comida podría afectar, por lo que es importante adaptarse a la preferencia de la persona y a sus gustos. Cuando prepares la comida, trata de recordar lo que le gusta y lo que no le gusta para que el paciente pueda disfrutar de sus comidas.  Ofrécele comidas atractivas visualmente con sabores conocidos, texturas variadas y colores diferentes.
  • Se le debe dar de comer varias veces al día en porciones pequeñas. Prepara y mantén colaciones saludables, alimentos que se puedan comer con las manos y batidos. Debes tener cuidado en cuanto a la etapa de la enfermedad, ya que en un comienzo, es probable que la persona sienta ansiedad y coma más de lo debido, por el contrario, a medida que la enfermedad avanza, disminuye su apetito y empeoran sus condiciones físicas.
  • Escoje platos y utensilios que promuevan la independencia. Si la persona tiene dificultad para utilizar cubiertos, usa un plato hondo en vez de una plano, además de cubiertos con mangos grandes y extendidos. Utiliza bombillas o tazas con tapa para que la persona pueda beber fácilmente.

3. Cocinando:

  • Evita dar frutos secos, éstos últimos son altamente recomendados por su valor nutritivo, pero deben ser muy bien masticados para que no resulten un riesgo de atragantamiento o indigestión en el paciente. Por lo que puedes agregarlas en galletas o barras de cereal caseras.
  • Utiliza alimentos ricos en antioxidantes, como en Vitamina A (zanahoria, tomate, betarraga, panita, zapallo camote, papas con cpascara, brócoli, coliflor y espinacas) vitamina C (limón, kiwi, naranja, tomate, fresas, pomelo, pimiento, todos los cítricos en general), vitamina E (semillas, salvado de trigo, levadura de cerveza,  aceites vegetales, hortalizas de hoja verde). También se recomiendas todos los berries por su alto contenido en antioxidantes, como las fresas, frambuesas, maqui, etc.
  • Añade a la dieta alimentos ricos en ácidos grasos esenciales, omega 3 y omega 6, que se encuentran alimentos de origen animal como en pescados (salmón, atún, sardinas, anchoas) y mariscos. Además, en alimentos de origen vegetal, como en aceites (pepita de uva, canola, oliva), frutos secos, soja y palta.

Consejos:

  • Usa suplementos de vitaminas, solamente bajo la recomendación de un médico y controle su uso.
  • No sirvas comidas o líquidos humeantes o extremadamente calientes. Recuerda que la persona podría no ser capaz de evaluar si los alimentos están demasiados calientes.
  • Limita o elimina las comidas con mucha sal o azúcar, si la persona tiene un problema de salud crónico, tal como la diabetes o hipertensión.
  • Controla el aumento de peso potencial. Si la persona parece siempre tener hambre, sirve porciones más pequeñas de comida a intervalos más frecuentes. Complementa la alimentación fuera de la hora de comer con colaciones saludables.
  • Cuando la comida se ha terminado, inspecciona que la persona ha tragado toda la comida y que no quede nada en la boca.
  • Limita los excesos de comida, ya que una persona con la enfermedad Alzheimer posiblemente no tenga idea de lo tanto que ha comido.
  • Posiblemente la persona no recuerda cuando comió o si ya ha comido. Si el individuo continúa preguntando acerca de la hora del desayuno, podrías considerar servir el desayuno en varias partes: Compota de fruta, seguido de pan y luego un yogurt descremado, por ejemplo.
  • Ayude a la persona a mantener una buena higiene bucal. Si es difícil para el paciente usar un cepillo dientes, inténtalo con enjuagues bucales. Recuerda que las visitas al dentista son importantes.
  • Mantén siempre al paciente hidratado, dándole agua constantemente. Puede ayudar a la hidratación mediante la entrega de cubos de hielos que el paciente puede chupar, ayudando a aumentar el consumo de agua y a evitar que la boca se seque.

Ejercicio:

  • Incorporar el ejercicio dentro de la rutina diaria proporciona beneficios tanto a la persona que tiene Alzheimer como a quien la atiende. No solamente puede mejorar la salud, sino que también puede convertirse en una actividad constructiva que se puede compartir.
  • Piensa en la clase de actividad física que el paciente podría disfrutar y realizar sin riesgo, como caminar, nadar, jugar tenis, bailar o trabajar en el jardín. Determina la hora del día y el lugar donde ese tipo de actividad funcionaría mejor.
  •  Comienza de a poco; por ejemplo, da un paseo corto alrededor del patio, antes de dar una vuelta alrededor de la cuadra.
  • Debes estar pendiente de cualquier molestia o señal de esfuerzo excesivo. Consulta  con el médico si esto ocurre.
  • Permítele a la persona tener tanta independencia como sea posible.
  • Anima a la persona a realizar actividad física. Pase tiempo afuera cuando el clima lo permita.

Para prevenir: 

  • Es importante que cuides tu alimentación, incluyendo porciones diarias de alimentos antioxidantes tales como: Maqui, frambuesas, fresas, assaí, arándanos, moras, arándanos, cerezas, verduras de hoja verde oscuro (acelga, espinacas), té verde, semillas  y frutos secos, además de preferir siempre las frutas y verduras con cáscara, ya que justo debajo de ellas encontramos gran cantidad de nutrientes que se pierden al pelarlas.
  • La deficiencia de ciertas vitaminas del complejo B aumentan la probabilidad de padecer Alzheimer y Parkinson en la edad adulta, por lo tanto asegúrate de consumir cereales integrales, huevos, y carnes magras o en su defecto de suplementarlas.
  • La probabilidad de padecer Alzheimer aumenta en 1,5 veces si eres fumador, y tener depresión significa un riesgo de 4 veces más en mayores de 60 años. Intenta dejar tus vicios y mantener el tratamiento psicológico/psiquiátrico en caso de que seas afectado por alguno de los mencionados.

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