Apetito-Ansioso, ¿cómo enfrentarlo?

El ansia por comer es un deseo irresistible por consumir un determinado alimento, desencadenado por un estado emocional negativo.La persona suele buscar alivio en comidas altamente calóricas y comiendo excesivamente, el propósito de esto es evitar dicho estado, la persona busca sentir placer, bienestar o alivio. Aliviar emociones como la tristeza, aburrimiento, ansiedad, frustración, vacío, rabia, soledad, cansancio, nerviosismo y otros. Estados que surgen tras un evento vital o un conflicto interno. También el hambre, como sensación displacentera, debido a la restricción de una dieta lleva a comer ansiosamente. Y en ocasiones, aunque parezca raro, luego de un evento exitoso, que significó un trabajo agotador, provoca ansiosamente la necesidad de gratificarse con algo inmediato y se busca la comida como una vía equivocada de felicitarse a sí mismo.

Conciente o no conciente de su emoción, la persona confunde un estado emocional con una necesidad física: comer. En ese momento no intenta descubrir que hay detrás del deseo de comer, cede ante la necesidad, se tranquiliza y no reflexiona acerca de lo sucedido, repitiéndose este padrón continuamente. Metafóricamente, la necesidad de comer ansiosamente nace desde el estado emocional y viaja al sistema digestivo en vez de ir al cerebro y mentalizar la situación, enfrentarla y resolverla. En vez de pedir ayuda psicológica, que sería una conducta funcional, la persona come, así la sensación de malestar se transforma en una experiencia y conducta disfuncional.

¿Cómo surge el deseo?

–       Por la necesidad de sentir algún sabor en la boca, más raramente una sensación desde el estómago: “Siento un hoyo en la guata y tengo que comer algo”.

–       También se come algo cuando se ve o se huele un determinado alimento: “Yo me sentía bien, pero quedaron esos tapaditos del cumpleaños de mi marido, y de verlos, no me pude resistir y me los comí todos”.

–       Por la exposición o el recuerdo de las propiedades sensoriales de algún alimento, es decir, olor, sabor, consistencia y textura: “Estaba tan mal, necesitaba sentir en la boca algo especial y me acordé de esa sensación de cómo se derrite el chocolate en la boca después de masticarlo, de esos chocolates duros, con almendras, y claro, fui a mi closet y tenía una barra, me la comí entera.”

¿Cómo se come?

Se buscan alimentos que sean fáciles de obtener, que no se tengan que preparar o cocinar. Se abre el refrigerador o se busca algo en la despensa. Se come en forma relativamente rápida y sin hacer pausas. A veces de pié junto al refrigerador o la mesa de cocina. O se lleva el alimento a algún lugar en especial, al dormitorio, por ejemplo. A veces en forma impulsiva (no se reflexiona) y otras en forma compulsiva (lucha interna). La ansiedad lleva a comer alimentos calóricos, tales como, una barra de chocolates, unos trozos de queso, una bolsa de papas fritas. Se pueden consumir en forma seriada, un alimento detrás de otro, o en paralelo un alimento junto con otro, mezclando sabores.

Cuando ocurre un acto de apetito ansioso, las personas suelen transgredir normas sociales y de buenas costumbres.  Se come a escondidas, en la noche, cuando se está solo o se disimula si se está acompañado. En todas estas situaciones se pierde el control de la conducta y eso es lo importante: la pérdida del control de la conducta. Posteriormente, luego de comer y aliviar su estado displacentero, surgen sentimientos de culpa, recriminaciones, arrepentimiento con promesas (buen propósito) de no hacerlo nuevamente, frustración, rabia consigo mismo y de nuevo una molesta ansiedad.

¿Cuál es la solución?

Si la persona no puede por sí misma manejar sus emociones frente a un evento vital o conflicto personal, debe consultar con un profesional de la salud. El psicólogo o psiquiátra trabajando en equipo con un nutricionista puede resolver la situación.

Obviamente, se debe descartar alguna patología médica como una disfunción hormonal, entre las que se cuenta la Insulinoresistencia, el Hipotiroidismo y otras. Como también de cuadros psiquiátricos como la Anorexia y Bulimia. Para luego proceder a una ayuda especializada.

Por eso, hay que tener presente que: “Comer, no es sólo una necesidad biológica, es además, una reunión en torno a una mesa para compartir el alimento, una conversación y quizás un sentimiento”.

FUENTE: Nutrición y Vida. Revista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos INTA. Universidad de Chile. Edición N° 4.

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