Colaciones: Factor importante en la Obesidad Infantil

Según la Encuesta Nacional de Salud realizada en nuestro país en el año 2010, el 67% de la población se encuentra con exceso de peso -6% más que en el año 2003-, y los niños son quienes más sufren dentro de estas cifras, ya que comienzan a presentar problemas cardiovasculares que muchas veces terminan en infartos en la clase de educación física a causa del exceso de grasas saturadas y trans contenidas en la comida chatarra. 

Cuando éramos “flaquitos”

Hace un tiempo, participamos en un Congreso de Nutrición en el cual uno de los exponentes era el Dr. Monckeberg (fundador de CONIN). Él nos contaba acerca de la desnutrición que en ese momento afectaba a Chile y las ideas que surgieron para terminar con esta terrible enfermedad, que día a día cobraba la vida de muchos menores de edad. Es así como surgieron los planes de alimentación complementaria, y dentro de ellos se incluyeron la Leche Purita, Bebida Láctea Años Dorados, y otros productos que hoy se entregan en los CESFAM o antiguamente llamados Consultorios. Además, se pensó en asegurar la alimentación de los niños e incentivarlos a asistir a clases a través de la entrega de desayunos y almuerzos dentro de los establecimientos educacionales. El plan funcionó! pero no nos dimos cuenta cuando el problema se fue al otro extremo: La Obesidad.

Una colación para cada recreo

Hoy en día estas comidas se siguen entregando en las escuelas, y en la mayoría de los colegios particulares está la opción de comprar almuerzos, pero adicionalmente se ha hecho tradición que los niños además lleven una colación para cada recreo, ¡o incluso dos!. Nos ha costado mucho pensar que una fruta o tan solo medio pancito sean suficientes para saciar el hambre de nuestros activos niños, pero el problema está en que aun no nos hemos dado cuenta que gracias a los hábitos que les hemos inculcado es que ahora ellos “necesitan” o “exigen” esta cantidad de alimentos, la cual en 10 o 15 minutos no disfrutan sino que tragan.

Colaciones, ¿saludables?

Quequitos, pan con queso, leche entera saborizada, jugos, galletas dulces o saladas, chupetes, chocolates e incluso chicles son algunos de los alimentos que podemos ver en los recreos de los niños pero, ¿estamos aportando algo además de azúcar y grasas? NADA.

Si pensamos que una colación no debe aportar más de 100 a 150 calorías como máximo, estamos excediendo con creces esta cantidad ya que en tan solo un pan hallulla con queso podemos tener al menos 360 calorías, y si le adicionamos un jugo alcanzamos unas 435. Es mucho, no?

Opciones recomendadas

Reemplazar la cajita de jugo por una botella de agua no es tan solo una “moda”, sino que es un gran aporte a la salud de tus hijos y, porque no decirlo, tuya también. Manzana, naranja, plátano, berries, un puñado pequeño de frutos secos sin sal, palitos de apio o zanahoria, un puñado pequeño de cereales endulzados o una barrita de cereal son opciones muchísimo más nutritivas a las cuales los niños, aunque no lo creas, se acostumbran!.

Debemos entender que ellos comen dulces y “cosas ricas” porque nosotros se las hemos presentado, y la publicidad ha hecho bien su trabajo en captar sus clientes, pero en ningún caso son imprescindibles, muy por el contrario solo nos provocan adicción y daños a la salud por la cantidad de sodio y azúcar que contienen.

En Nutreduca entendemos que la educación es fundamental, sobre todo en esta etapa escolar en la cual se crean hábitos. Con la ayuda de ustedes, los papás, esperamos poder cuidar la salud de los más pequeños para que sean adultos sanos.

Si deseas una intervención en el curso de tu hijo(a), contáctanos!

+56 9 95970107 o al +56 9 76241224

Fuente: www.nutreduca.cl

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