Consumo de Alcohol

El consumo de alcohol, en diferentes formas, es una práctica muy  extendida en el mundo y se remonta a tiempos inmemoriales. En este contexto, hay que distinguir entre el consumo moderado, que es socialmente aceptado y no origina  problemas de salud u otras consecuencias indeseables, y el consumo en exceso, que constituye un problema social de grandes proporciones a nivel mundial, con efectos devastadores sobre las condiciones de vida y de salud de los individuos y de grupos importantes de población.

En nuestro país, el consumo excesivo de alcohol es uno de los principales problemas de salud que afectan a la población. Al año mueren 7.600 personas por causas asociadas a su ingesta.El abuso del alcohol fue reconocido desde épocas anteriores como un problema social, es el hábito tóxico más extendido en el mundo.

Existe un criterio determinante que se refiere a los mecanismos básicos de la ingestión nociva del alcohol o la incapacidad del paciente para tomar la decisión de no beber, o su ineptitud para decidir hasta cuándo tomar. Esto se expresa en la práctica por los patrones de consumo siguientes:

  • No poder mantenerse 2 días seguidos sin beber.
  • No poder controlarse cuando se comienza a beber.
  • Necesitar el alcohol para enfrentar las exigencias de la vida.

La línea que separa la normalidad de la enfermedad se encuentra entre el bebedor social y el bebedor abusivo sin dependencia, y después la cuantía y frecuencia de la ingestión, las deficiencias nutricionales acompañantes, que lo lleva a una desnutrición energético proteica (DEP) grave, por desequilibrio y disminución de la ingestión de nutrientes.

Abstinente total: es el que nunca bebe.

Bebedor excepcional: bebe ocasionalmente en cantidad limitada (1 ó 2 tragos) y en situaciones muy especiales (menos de 5 veces al año).

Bebedor social: bebe sin transgredir las normas sociales (no satisface los criterios tóxico, pues el alcohol no le produce efectos biológicos y psicosociales nocivos)

Bebedor moderado: consume alcohol hasta 3 veces a la semana en cantidades menores que ¼ de botella de ron, 1 botella de vino o 5 medias botellas de cerveza de baja graduación.

Bebedor abusivo sin dependencia: sobrepasa la cantidad anterior, ingiere más de 20 % de las calorías de la dieta en alcohol (bebedor problema).

Dependiente alcohólico sin complicaciones: se establece la dependencia física cuya manifestación clínica está dada por la aparición en períodos de abstinencia de temblores severos, nerviosismo, insomnio, cefalea y sudoración. Pueden aparecer diarreas, subsaltos musculares o cuadros de delirium subagudo.

Dependiente alcohólico complicado: además de lo anterior presenta complicaciones psíquicas como el delirium tremens, la alucinosis alcohólica y la psicosis de Korsakov, o aparecen complicaciones somáticas como polineuropatía, esteatosis hepática, cirrosis hepática, cardiomiopatías y gastritis.

Dependiente alcohólico complicado en fase final: es notable el deterioro físico y psíquico, y su comportamiento social. Se reduce la tolerancia al tóxico y la aparición ocasional de cuadros convulsivos. Los pacientes presentan severos cuadros de desnutrición, puede aparecer cáncer del subsistema digestivo.

Se habla de los efectos antioxidantes de algunos alcoholes, pero la verdad es que sólo el 2% de los bebedores en Chile lo hacen de forma sana, es decir, tomando en pocas cantidades y produciendo un efecto antioxidante en el organismo. El restante 98% toma en grandes proporciones y concentrando el consumo en un corto período de tiempo, como el fin de semana por ejemplo. Ésta es considerada una de las formas más riesgosas de beber alcohol, pues el hígado no puede metabolizar todo lo ingerido, trayendo consecuencias negativas para el organismo. Si una persona consume alcohol a una tasa mayor de la que el hígado puede descomponer, pasan dos cosas; la primera es que la concentración en la sangre se eleva produciendo embriaguez, y la segunda es que empieza paulatinamente el daño a este órgano. El alcohol en exceso se empieza a metabolizar como materia grasa, lo que con el tiempo puede derivar en una cirrosis. En Chile, nueve de cada mil personas mueren por este mal, es decir, la mitad de las personas que fallecen por cáncer gástrico, con la diferencia que la cirrosis es 100% evitable.

A corto plazo, una ingesta aguda de alcohol puede producir una Hepatitis alcohólica, pancreatitis, hemorragia digestiva, gastritis, úlceras, entre otras enfermedades. Sin embargo, los efectos del alcohol no comprenden sólo el área física, sino que también la psicológica. En pequeñas cantidades, una persona bajo los efectos del alcohol, puede ver aumentada su capacidad social, pues se relaja, lo que es visto de forma positiva por algunos expertos. Cuando se toma en grandes cantidades, el alcohol comienza a bloquear muchos mecanismos que hacen a un individuo estable socialmente. Llevado a un extremo, hace que a las personas sean peligrosas para la sociedad, pues no son capaces de tomar buenas decisiones provocando accidentes automovilísticos o teniendo comportamientos sexuales arriesgados, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, entre otros. Por lo tanto, al tomar es importante hacerlo con responsabilidad, esto significa no causar intoxicación en el cuerpo para no estar propenso a los accidentes. Según el Dr. René Estay de la Clínica Santa María, para lograrlo no hay que consumir más de una cerveza o un vaso de vino.

Una buena forma de prevenir los efectos del alcohol es comer antes de tomar y mientras se está bebiendo. Es importante ingerir con más cuidado las bebidas gaseosas, ya que el gas aumenta la absorción del alcohol.

Además, bien es sabido, que el alcohol posee grandes cantidades de calorías, denominadas “calorías vacías” porque no nos aportan nutrientes, pero sí colaboran en el desarrollo de sobrepeso y obesidad.

CERVEZA 100 ml 40 Calorías
VINO BLANCO 100 ml 68 Calorías
VINO BLANCO EXPORTACION 100 ml 74 Calorías
VINO TINTO 100 ml 72 Calorías
VINO TINTO EXPORTACION 100 ml 75 Calorías
WHISKY, RON VODKA 100 ml 263 Calorías
LICOR DE MENTA 100 ml 370 Calorías
LICOR DE CAFE 100 ml 335 Calorías
PISCO 100 ml 210 Calorías
MARTINI 100 ml 223 Calorías
CHAMPAGNA 100 ml 77 Calorías

100 ml=1/2 taza

 

Fuentes:

  • www.clinicasantamaria.cl
  • www.eligevivirsano.cl
  • BOLET ASTOVIZA, Miriam  y  SOCARRAS SUAREZ, María Matilde. El alcoholismo, consecuencias y prevención. Rev Cubana Invest Bioméd [online]. 2003, vol.22, n.1.

 

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