Obesidad Infantil: ¿Gustos alterados?

La obesidad infantil, según un estudio publicado en diciembre de 2012, podría ser un tema de gustos. Un grupo de investigadores (Overberg, Hummel, Krude y Wiegand) sometieron a pruebas  “de gusto” a 99 niños y adolescentes obesos y 94 eutróficos – con peso normal- para evaluar su grado de sensibilidad a los diferentes gustos que las papilas gustativas pueden captar: dulce, amargo, salado, ácido y umami (si no sabes que significa esto al final del artículo lo aclaramos). 

Antes de comenzar, cabe destacar que los niños y adolescentes provenían de distintos estratos socioeconómicos, aunque aquellos que padecían obesidad pertenecían a un centro de obesidad pediátrica donde la mayoría posee un nivel económico medio o medio-bajo. Adicionalmente, ninguno de ellos padecía enfermedades crónicas, ni dependía de medicamentos.

Se le pidió a los participantes que distinguieran el sabor y calificaran su intensidad, esto utilizando “tiras de sabor” que depositaban en su lengua y en general, las niñas y los adolescentes obtuvieron más aciertos que los varones de menor edad. Los niños obesos promediaron 12.6 puntos de un total de 20 para la distinción de sabores, mientras que los no obesos obtuvieron 14,1, una diferencia estadísticamente significativa, siendo los sabores menos reconocidos el salado, amargo y umami. En cuanto a la intensidad de cada uno de ellos, los niños obesos nuevamente demostraron menor capacidad.

En una investigación realizada anteriormente, se presentaron cuatro intensidades para el sabor dulce y los niños obesos tendían a clasificarlo como menos dulce de lo que era realmente.

Posiblemente, según los autores de esta investigación, la concentración de la hormona leptina (alterada en la obesidad de niños y adultos) podría ser la causal de la alteración en la sensibilidad de las papilas gustativas.

Lo anterior podría ser una de las causas y/o consecuencia de la obesidad, lo que generaría un círculo vicioso a nuestro parecer porque, si un niño no cree que lo que está comiendo es lo suficientemente dulce, podría decidir agregar mas azúcar a la leche o escoger las galletas “mas ricas” según su apreciación.

Las conclusiones apoyan la hipótesis de que los niños obesos y no obesos difieren en su percepción del gusto, y como siempre, se espera poder profundizar en estos resultados con próximos estudios que te estaremos comentando apenas conozcamos.

NOTA: Umami significa en japonés “sabor agradable, gustoso, delicioso” y se utiliza en sentido general. ¿Qué  sabor tienen el champiñon, las espinacas, las carnes, los mariscos? Dulces no son, tampoco ácidos, si fuesen amargos no serían de gusto colectivo, y si están salados es porque se nos pasó la sal al cocinarlos. ¿Sabes entonces que es? ¡Umami!

Fuente: Arch Dis Child 2012 Dic; 97(12): 1048-52

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