Ortorexia: Obsesión por comer sano

La palabra “Ortorexia” proviene del griego, y significa “apetito correcto”. En la actualidad es un término acuñado a describir la preocupación excesiva por comer correctamente, lo cual paradójicamente ha causado daños perjudiciales a la salud, ya que se convierte en obsesión.

El término se inició con las sugerencias de este nuevo trastorno por parte del médico estadounidense Steven Bratman, según el cual el objetivo de los ortoréxicos es lograr un cuerpo sano y una mejor calidad de vida “liberando el cuerpo y la mente de impurezas”. Además, describe que en ellos existe desprecio por quienes no demuestran la misma ideología.

Generalmente este trastorno alimentario comienza con el propósito de comer de forma saludable, sin embargo, con el paso del tiempo comienzan a eliminar cierto grupo de alimentos que son importantes para tener una dieta balanceada. Generalmente eliminan grasas y carbohidratos de forma definitiva, dejando de lado ácidos grasos esenciales (que el cuerpo no puede sintetizar) y que son necesarios para regenerar tejidos, además de vitaminas liposolubles que solo se absorben en el intestino cuando están diluidas en grasas.

Por otro lado, los carbohidratos contienen fibra para mantener una buena digestión, y vitamina B que es requerida para procesos como el metabolismo de las grasas, la síntesis de ADN, producción de energía, mantención del sistema inmune y nervioso, y formación de hemoglobina, entre otras, resultando en desnutrición por restricción de alimentos.

Signos y síntomas que nos alertan de un posible caso de Ortorexia

  • Obsesión por comer alimentos sanos: naturales, orgánicos, bajos en grasas.
  • Antecedentes de trastornos alimentarios anteriores o de trastornos obsesivo-compulsivos.
  • Carencias nutricionales que se observan en pelo, uñas y piel, además de otras que pueden ser evidenciadas en exámenes de sangre.
  • Jamás tranzan la dieta, ni siquiera en ocasiones especiales. La persona se aisla debido a sus hábitos fuera de lo común.
  • Inventan sus propias reglas de lo que es “bueno y malo” en la alimentación.
  • Pérdida de peso de origen desconocido en jóvenes, sobre todo de sexo femenino.
  • Falla en el crecimiento normal para la edad y el peso del paciente.
  • Humor deprimido e irritable.
  • Eliminan carnes, grasas y cualquier alimento que haya sido tratado con herbicidas y pesticidas.
  • Evitan colorantes, saborizantes, conservantes, pesticidas, alimentos modificados genéticamente, productos con mucha sal y/o azúcar, e incluso en algunos casos  solo usan utensilios de cerámica o madera.

Los trastornos de la conducta no especificados ameritan un tratamiento similar a los cuadros completos (como bulimia o anorexia), y no deben considerarse como afecciones triviales. Comúnmente tardan en diagnosticarse ya que no impactan fuertemente en la vida de las personas, por lo que disminuye la motivación a solicitar ayuda profesional.

Se requiere un tratamiento individualizado, comprensivo, interdisciplinario, orientado a múltiples dimensiones en la vida del paciente, que provea un meticulosos seguimiento para lograr una sólida recuperación y prevención de recaídas. Se requiere de abordaje psico-educativo sobre la ingesta, valoración del cuerpo y naturaleza de la enfermedad, además de un ámbito cognitivo-conductual que entregue apoyo, mejora de la obsesividad, el ánimo, la autoestima, la identidad, las relaciones, los intereses, a vitar manipulaciones y desarrollar defensas psicológicas.

 Fuente:

Behar. A. 2008. Trastornos de la conducta alimentaria no especificados, síndromes parciales y cuadros subclínicos: Una alerta para la atención primaria. Rev. Med. Chile. 136:1589-1598.

 Teixeira et al. 2011. Ortorexia nervosa: reflexões sobre um novo conceito. Rev. Nutr. 24 (2).

 www.endocrinologia.org.mx

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