Vigorexia: una obsesión por la perfección.

Hoy en día, vivimos en un mundo lleno de excesos, donde la obesidad es número 1 en marcar presencia, pero así también, existen otros trastornos que no son menos importantes, ya que pueden provocar serias complicaciones. Las personas que sufren de vigorexia hacen ejercicio en exceso y, la mayoría de las veces, su cuerpo termina desproporcionándose. Para estas personas aumentar la masa muscular es su prioridad, un deseo que puede tener serias consecuencias en la salud mental y física.

Definición:

La vigorexia es un trastorno en el cual una persona constantemente se preocupa por parecer demasiado pequeña y débil. Aquellos con vigorexia sufren el problema opuesto de alguien con necesidad de tratamiento de la anorexia. La vigorexia es un trastorno en el cual una persona constantemente se preocupa ya que se ve a sí mismo como demasiado pequeña y débil. Aquellos con vigorexia sufren el problema opuesto de alguien con necesidad de tratamiento de la anorexia. Otros nombres comunes para vigorexia incluyen dismorfia muscular y anorexia inversa. Las personas con este trastorno no son débiles o subdesarrollados, en absoluto, por lo general tiene gran porcentaje de masa muscular.

Este trastorno es una forma de trastorno dismórfico corporal y se relaciona con el trastorno obsesivo compulsivo. Las personas con dismorfia muscular constantemente se obsesionan con sus imperfecciones, y distorsionan su percepción de sí mismos. La insuficiencia sentida por las personas con anorexia inversa afecta a numerosos ámbitos de la vida, que van desde las relaciones personales a la salud física y emocional.

Por lo general, este desorden comienza en la adolescencia y suele afectar más a los hombres entre los 15 y 30 años. Quienes la padecen sienten una irreprimible necesidad de aumentar su musculatura y, para ello, realizan ejercicio en forma compulsiva y mantienen una dieta rica en proteínas. En casos extremos consumen además anabólicos y esteroides.

Características de quienes la padecen:

1. Pasan horas y horas en el gimnasio y siguen insatisfechos con su figura.. Su principal objetivo es quemar hasta el último milímetro de grasa. Las ganas de tener un cuerpo perfecto y fibroso los vuelven adictos al ejercicio.

2. Estas personas con frecuencia abandonan sus actividades sociales, ocupacionales y recreativas debido a la necesidad compulsiva de ejercitarse y estar a dieta. Su alimentación se basa en productos de alto contenido proteico y bajos en lípidos.

3. Empiezan a ingerir suplementos alimentarios y concentrados proteicos. Consumen una cantidad excesiva de proteínas por sobre lo recomendado, con posibles repercusiones renales. También usan quemadores de grasas, potenciadores de actividad muscular, efedrina, cafeína, guaraná e incluso pueden llegar al extremo de usar inyectables como esteroides, que estimulan el desarrollo de la musculatura.

4. Como en otros trastornos de la alimentación como la anorexia  y la bulimia, las personas con vigorexia también tienden a ser muy cuidadosas sobre sus dietas, ya que quieren desarrollar sus cuerpos lo más rápidamente posible, y ellos también quieren eliminar la grasa corporal, el objetivo es tener un cuerpo delgado, muy musculoso.

5. Mirarse al espejo constantemente también es común en la dismorfia muscular, aunque, paradójicamente, muchos pacientes son muy tímidos. Al igual que los pacientes de anorexia, que ven sus cuerpos como imperfecto, y por lo tanto no quieren exponerse al juicio de los demás. Algunos vigoréxicos también consumen drogas para estimular el desarrollo muscular, y pueden desarrollar desórdenes alimenticios como la bulimia, en un intento de controlar su dieta.

Causas:

Hay factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de este trastorno: la intimidación y burlas durante el período escolar, la falta de armonía de la familia, el perfeccionismo, la tensión severa, el enfoque estético y la influencia negativa de la cultura de masas que promueve un cuerpo idealizado. Los medios de comunicación pueden tener un papel muy importante en cómo una persona se ve a sí. Por último, es posible que el entrenamiento obsesivo con pesas puede conducir a la dismorfia muscular. Puede ser la adrenalina al mismo tiempo de tener una dura sesión de ejercicios o la admiración que se obtiene de los demás después de hacer ejercicio. Como la mayoría de los trastornos, no hay una sola causa que determina si alguien tiene o no vigorexia, sino más bien una combinación de factores y una mirada a sus entornos y relaciones del pasado.

Tratamiento:

El foco debe estar en modificar la conducta y la perspectiva que los vigoréxicos tienen sobre su cuerpo. El entorno afectivo cumple una función determinante en la recuperación: debe brindar apoyo cuando ellos intenten adecuar su programa de ejercicios a rutinas más razonables.  El problema es que estos pacientes muy pocas veces recurren a un especialista, salvo cuando se lesionan y los atienden los expertos en Medicina del Deporte, ya que ellos “no se sienten enfermos”.

El tratamiento de la vigorexia consiste en la atención psicológica a largo plazo. A veces las drogas psiquiátricas como los antidepresivos se pueden utilizar para controlar la depresión, especialmente en las primeras etapas del tratamiento, pero esto dependerá exclusivamente de la decisión del profesional a cargo. El apoyo de amigos y miembros de la familia también es fundamental. La comunidad de levantamiento de pesas ha sido lento en reconocer la dismorfia muscular, a pesar de una creciente toma de conciencia de la situación ha llevado a algunos gimnasios para crear grupos de apoyo y sistemas de compañeros para diagnosticar vigorexia en las primeras etapas y para apoyar a las personas en la recuperación.

También es recomendable la atención por parte de un profesional nutricionista quién se encargue de mejorar el estado nutritivo del paciente e integre a su vida diaria un régimen alimentario balanceado. Este profesional debe trabajar de la mano con los profesionales del área de salud mental, ya que la integración de alimentos en su dieta, para un paciente vigorexico, puede ser muy traumante y dificultoso, por lo que en todo momento se requiere de atención profesional física y mental.

Riesgos asociados:

– Existen riesgos traumatológicos y cardiovasculares. Se han descrito infartos, porque el músculo cardíaco se pone tan grueso que las arterias no alcanzan a irrigarlo. Además, están las lesiones óseas y de los tendones producto del ejercicio extremo. En el aspecto psicológico, el afán por producir más bíceps, tríceps y demás músculos los lleva a abandonar otras actividades habituales y necesarias para una vida normal.

– El consumo de anabólicos y esteroides es una práctica extendida en este grupo. Cuando se abusa de estas sustancias, se generan serios problemas de salud como una mayor predisposición a sufrir patologías hepáticas, disfunción eréctil e infertilidad. La combinación de alguno de estos productos puede desencadenar una arritmia cardíaca, un infarto o accidentes vasculares que en su minuto pueden costar la vida.

– Músculos, articulaciones y tendones dañados.

– Odio a sí mismo.

– Malas relaciones, vida social afectada negativamente.

– Incapacidad para relajarse sin preocuparse constantemente sobre el juicio de los demás.

– Depresión.

– Generación de anorexia o bulimia.

FUENTE: www.vigorexia.org, www.redsalud.uc.cl

 

 

 

 

 

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