Vinos: ¡Que ricos antioxidantes!

Un poco de historia

Con la conquista española llegó también la idea de plantar viñedos para poder preparar vinos, y así contar con “la sangre de Cristo” al momento de la Eucaristía católica. De alguna manera podemos decir que nuestros exquisitos y aclamados vinos tienen origen en una cuestión de fe.

Propiedades de las uvas 

Existen las uvas blancas, negras, rojas, verdes y amarillas, y todas ellas cuentan con distintas concentraciones de azúcares, vitamina A, ácido fólico (B9), vitamina B6 y minerales como el potasio (especialmente en la uva negra), mientras que las blancas aportan calcio y magnesio de forma moderada.

Repercusiones en la salud 

Quizá sea la dieta mediterránea la que ha provocado mayor fama sobre los beneficios del vino, luego de ver que los estudios indican menor incidencia de eventos cardíacos y mortalidad en general, ¿quién no lo creería?. La verdad es que estas maravillosas características se las debemos a los polifenoles -sustancias químicas que se encuentran en el té, cacao, aceite de oliva y uvas, entre otros alimentos- quienes actúan como antioxidantes, incluso más potentes que la vitamina E, fijándose a los radicales libres y neutralizando la oxidación en el organismo. Adicionalmente, estas sustancias confieren el color y la astringencia a los vinos.

Pero el vino no protege  solamente contra la enfermedad cardiovascular, sino también contra el cáncer debido a un tipo específico de polinofenol denominado estilbeno, el cual tiene una acción antiproliferativa tumoral.

Respecto a su contenido nutricional podemos mencionar que una copa bordea las 70-80 calorías correspondientes a carbohidratos, es decir, azúcares.

Maridaje perfecto 

El maridaje o la combinación vino-comida depende de las siguientes características:

  • Cuerpo o peso del vino, siendo los de mayor cuerpo, por ejemplo, los Cabernet Sauvignon o Merlot en tintos, y Chardonnay o Viognier en blancos. Los de menor peso serían Merlot varietal y Pinot Noir, y por otro lado Gewürztraminer y Riesling, aunque son un poco difíciles de encontrar en nuestro país, por lo que el Sauvignon Blanc sería el de menor peso para los vinos blancos de más fácil acceso.
  • El complemento. Si un vino tiene marcados tonos de tierra un plato con salsa de champiñones será excelente equilibrio; así, si el vino tiene sabores tropicales se complementará muy bien con una salsa de mango o maracuyá.

Las carnes rojas en general son bien combinadas con C. Sauvignon o Merlot.

Para aves en aconsejable elegir vinos como Merlot, Carmenère con madera o Pinot Noir.

En el caso de los pescados y mariscos siempre es recomendado un Chardonnay o Sauvignon Blanc, aunque también puede ser bien combinado un pescado carnoso con un Merlot liviano. El Pinot Noir va muy bien con atún y salmón.

El Carmenère se potencia muy bien con las legumbres, pastas y verduras.

Para quesos es ideal la compañía de vinos blancos como el  Syrah, Chardonnay o Sauvignon Blanc, dependiendo del tipo de queso.

No podemos dejar de mencionar, y recordar por cierto, que la dieta mediterránea incluye 1 copa diaria de vino, y 2 en el caso de los hombres. Es indiscutible que obtenemos muchos beneficios al consumirlo y disfrutarlo pero es importante mantener las cantidades claras para no abusar.

 Fuente: Francisca Sánchez. Guía de vinos de Chile. 2007. 

 

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